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venerdì 11 maggio 2012

LA EMPRESA EN LA SOCIOLOGIA



Nuestra sociedad plantea un gran número de necesidades, por lo que es necesario contar con un modelo de organización económica que permita su satisfacción.


Podemos definir la empresa come una unidad económica que, a partir de la combinación organizada de diferentes factores materiales y humanos, produce un bien o un servicio destinado a conseguir un beneficio económico.
La empresa es un sistema abierto en permanente interacción con el entorno o marco socio económico del que recibe inputs y al que ofrece outputs, una vez que los primeros han sido sometido a un proceso de transformación. Es un sistema social abierto al exterior, en estrecha interdependencia con múltiples factores externos pertenecientes al sistema social global de que forma parte. La empresa nace como hecho meramente económico, hoy en día ha dejado de ser únicamente un instrumento económico para convertirse en un agente social con capacidad para intervenir activamente en las formas de vida individual y colectiva.

Independientemente de su grado de desarrollo organizativo, la empresa es una construcción social, que responde a las características y necesidades de un tipo de sociedad en un momento determinado, a la vez que contribuye decisivamente en la configuración de esa sociedad. Efectivamente la realidad social, en todas sus dimensiones, es el producto de procesos sociales en lo que intervienen diversos factores, que van desde una forma determinada de relación con el entorno físico hasta las normas que definen las relaciones entre los miembros de esa sociedad.

La empresa, entendida como realdad social, es propia de normas que gestionan las relaciones entre las distintas personas que hacen parte de ella, de normas que gestionan la forma de producir, de vender, de promocionarse y de trabajar y de relacionarse con las demás empresa. Estas normas se modifican según el entorno, según el tiempo histórico a la cual hicimos referencia, según las normas culturales y los acostumbre de cada sociedad en la cual se ubica cada empresa. Como realidad social la empresa se puede analizar bajo tres niveles, propios de cualquier realidad social.

A nivel puramente social, las empresas son análogas en todos los grupos humanos, es decir que la empresa responde a una serie de necesidades propias de cualquier grupo social: la necesidad de trabajar, de producir, de ganar, dando soluciones orientativas que pueden valer a nivel universal, o sea ofrecer trabajo, ofrecer productos o servicios todo bajo una remuneración económica. Cada empresa desarrolla y maneja estas tareas de una forma particular y propia, conforme y coherente con su entorno social, así que en cada empresa se puedan subrayar notables diferencias derivadas de factores internos y externos que le confieren una originalidad indiscutible. 

Por ejemplo si nos comparamos las empresas de inicio XX siglo con las de hoy en día, podemos darnos cuentas de múltiples diferencias todas relacionadas con el entorno histórico al cual nos referimos. Las empresas o mejor dicho las industrias del Fordismo respondían a la necesidad de aquella época, donde la cultura de masa y el consumo de masa eran unos de los factores que movían y caracterizaban la economía, así que se producía el mayor número de productos posibles, al menor coste posible, explotando los trabajadores, privándolos de la posibilidad de tener una vida propia y de la posibilidad de crear un sentido de fidelización hacia la empresa misma. Esa forma de gestionar era coherente y conforme con el panorama histórico en lo cual se desarrollaban las empresas: exaltación de lo científico y del masivo, necesidad de contractar personas no calificadas, visión del trabajo meramente económica, priva de cualquier sentido humano. Hoy en día nos enfrentamos con una tipología de empresa caracterizada por la presencia de un departamento de recurso humano, orientada hacia la producción de productos y servicios masivos pero personalizados, con el objetivo de fidelizar sus empleados y sus clientes y de responder a pedidos siempre más específicos. Forma organizativa que responde a las necesidades propias de una sociedad global, donde los individuos quieren ser visto como individuos, quieren elegir y donde se valora la vida privada y la originalidad de lo que se produce y consuma. 

A nivel societal las empresas interpretan de forma simbólica los hechos sociales que se desarrollan a su alrededor, basándose sobre la cultura, los valores, los acostumbre propios de la sociedad en la cual se ubica la empresa. La forma que tendrá una empresa Japonesa de gestionar sus recursos humanos, sus empleados, será distinta de la de una empresa Norteamericana. Será también distinta la forma de interpretar un periodo de crisis y de solucionarlo, o de enfrentarse a la competencia o de promocionarse, todo será interpretado de una forma distinta por cada empresa en relación a su ubicación y en relación a las formas de avaluar e interpretar los hechos características de cada sociedad. 

En fin podemos hablar de la empresa como hecho social a nivel sociológico, donde la empresa tiene que teorizar la realidad social, tomando como referencia simbólica la interpretación que sus protagonistas hacen a nivel societal de los acontecimientos. La empresa es una realidad simultáneamente objetiva y subjetiva, material y cultural, relativamente estática y también llena de dinamismo, perseguidora de objetivos conscientes y racionales, a la vez que supedita a la influencia de lo no racional e de lo irracional del comportamiento humano. O sea que las empresas tienen que ser hoy en día más que nunca unas realidades sociales dúctiles, abiertas y flexibles, capaz de enfrentarse y reaccionar a los continuos cambios que afectan la sociedad en la que las empresas se desarrollan. Las relaciones humanas que hay en la empresa entre los distintos públicos, externo e interno, y la forma de gestionar y manejar estas relaciones son el objeto de la sociología empresarial, que hace referencia al mundo puramente social y también a lo de la economía en cuanto no hay que olvidar que la raíz de cualquier empresa es económica. Encontrar una disciplina o una teoría única que defina cuál sea el vero objeto de estudio y cual sea la forma correcta de medirlo y evaluarlo es casi imposible, las empresas son una realidad social y como tal objeto de estudio de la sociología pero, por el otro lado son también una realdad económica y al contrario de los objeto puramente social responden a reglas casi universal y que admiten una única interpretación, a prescindir del entorno social e histórico.

giovedì 26 aprile 2012

LA EMPRESA DE AYER, DE HOY Y DE MAÑANA


Nuestra sociedad plantea un gran número de necesidades, por lo que es necesario contar con un modelo de organización económica que permita su satisfacción.
Podemos definir la empresa come una unidad económica que, a partir de la combinación organizada de diferentes factores materiales y humanos, produce un bien o un servicio destinado a conseguir un beneficio económico.
La empresa es un sistema abierto en permanente interacción con el entorno o marco socio económico del que recibe inputs y al que ofrece outputs, una vez que los primeros han sido sometido a un proceso de transformación.

La empresa se puede considerar como un hecho social tan antiguo cuanto la humanidad.
La organización centralizada de los recursos no pudo estar ausente ni siquiera en la más primitivas sociedad de los paleolíticos. Obras colosales como las pirámides egipcias de la IV dinastía o la muralla China del siglo III a.C., solo pudieron acometerse bajo alguna forma de dirección empresarial. Mas adelante, actividades económicas complejas, como la banca, los seguros o la sociedad de capital, ya se dieron en la Grecia clásica, y el derecho romano fue la base jurídica más importante de las relaciones económicas en el mundo occidental hasta el siglo XIX.

Con el declive de la economía urbana, la  organización económica y social de la Alta Edad Media giran entorno a la figura del feudatario o de un patrón, el cual ocupaba el escalón más alto largo una estructura jerárquica que favoreció la especialización laboral.
La Baja Edad Media esta caracterizada por la presencia del gremio artesanal, con un bajo numero de operarios al servicio del maestro, el pequeño comerciante, itinerante o sedentario, y un entorno rural abrumadoramente mayoritario.  En esta época empiezan a surgir núcleos de pequeñas empresas dedicadas a realizar actividades de carácter artesanal o comercial impulsadas por el nacimiento de las primeras ciudades, donde se concentraba un núcleo de personas que podían demandar los productos en un mercado local. Estas empresas disponían de una estructura muy simple, en las que las tareas de dirección y producción recaían en las mismas personas. Etapas históricas donde la producción era destinada a satisfacer las necesidades básicas de las poblaciones a excepción de las actividades, como introducido antes, realizadas por los trabajadores en régimen de dependencia de los señores feudales.

Cuando en la Edad Moderna empieza lo que Cameron (1989;1990, p.21) llama la “segunda logística de Europa”, se inicia un ciclo de expansión económica que llegara hasta mediado del siglo XVIII, donde los cambios tecnológicos en el arte de navegar , la construcción de barcos, la fabricación de armas de fuego y la metalurgia actuaron como ”innovación trascendental” que puso en marcha un nuevo proceso. En este contexto, la rigidez de la organización germinal empezó a hacerse asfixiante para los emprendedores que empezaron a surgir como setas. Para superar esta situación asistimos al surgir de dos nuevas forma de trabajo: el putting out system y la gran manifactura.

El putting out system o industria a domicilio es una forma de empresa en la que el empresario suministra anticipadamente algún elemento material o instrumental sin llegar a centralizar el trabajo, que se hace a domicilio y según una técnica propia. Inglaterra será el estado que mas ventaja obtendrá de esta forma de empresa.
La gran manifactura representa el input para la revolución industrial y una consecuencia a la solicitud siempre mas amplia de productos por partes de los clientes, no posible de satisfacer con la producción típica de una industria a domicilio. Efectivamente la gran manifactura respondía a las necesidades de ampliamente de producción bajo control, a un ritmo siempre mas rápido y a la introducción de maquinarias moderna, grande y costosa.

A mediado del siglo XVIII, cuando el panorama económico Europeo es caracterizado por la presencia de gran industria manifacturiera, se empiezan a poner las bases para unos de los acontecimiento mas impactante de la historia: la Revolución Industrial.


Esta representa el hito que marca el nacimiento de la empresa moderna, impulsada por el desarrollo de nuevas tecnologías. Es en esta época que nacen las economías de escala, la especialización y la división  del trabajo y la producción de masas, hechos que requieren un conjunto de maquinas que trabajan a la vez para conseguir una cantidad considerable de productos finales.
La Revolución Industrial responde a las necesidades expuesta por la sociedad de esta época: una sociedad en continuo desarrollo y tumulto, donde el dinero detiene siempre mas poder y donde se empieza a plantear y con dividir el concepto de masificación: de ideas, de valores, de constructos y en fin de productos.
Fue el ingeniero norteamericano  Taylor quien elaboro sus teorías sobre organización desde su experiencia de trabajo en industrias americanas, difundiendo sus investigaciones durante la segunda década del siglo XX. Su teoría se planteaba sobre una división orgánica del trabajo que solicitaba la especialización de los obreros, la presencia de unidad de dirección y de mando, que estuviesen encima de una estructura jerárquica bien disciplinada y organizada. El puso las bases para una “organización científica del trabajo”, con el objetivo de responder a las exigencias de los nuevos grupos industriales americanos, primero la utilización mas racional de la gran masa de fuerza laboral, sin ninguna califica.
El planteaba su estrategia sobre el “Management científico”, es decir una rígida división entre trabajo intelectual y manual y en la parcelizacion del trabajo manual, única forma, en su opinión, de eliminar cualquier residuos y ineficiencias.
Todos estos conceptos encentraron aplicación practica en la producción de masa, al cual desarrollo contribuyo de forma incisiva el industrial Henry Ford.
Este industrial signo una época de producción, la que podemos definir como “fordismo”. El fordismo es la producción en serie en el modelo de cadena de montaje, a utilizar maquinaria con  fines especiales y principalmente, trabajadores no cualificados en una división del trabajo en una fragmentación de tares cada vez mayor. Esta era se caracteriza por la dominación de los mercados de masas y por bienes estandardizados que se mantiene durante largo tiempo; el fordismo surge de la eficiencia tecnológicas de la producción planificada, que se basa en la separación entre concepción y ejecución, y de la eficiencia económica, la lógica de la ventaja comparativa y del funcionamiento del mercado.


En los años 50 y 60 del XX siglo los mercados locales e internacionales se caracterizaron por una demanda creciente en términos de volúmenes y estable en términos de calidad y características de los productos. En este contexto, la mayoría de los sectores industriales estuvieron dominados por grande empresas monoproducto, integradas verticalmente y caracterizadas por el típico modelo fordista de organización de la producción. Las empresas para todos los años 50 y 60 optaron por un continuo crecimiento dimensional que cubriera la demanda potencial, de modo de no dejar espacio a posibles competidores. No obstante la adopción de esta estrategia, existían, en cada sector, unos segmentos limitados de mercado que la grande empresas encontraban conveniente dejar a empresa de pequeña y mediana dimensión productoras de bienes diferenciados.
Hasta el inicio de los años 70 la tasa de crecimiento de la demanda, en los varios sectores de la economía occidental, fue constante y predecible, de modo que la empresa siguió con la misma estrategia.  

En los primeros años 70 se determinaron en la economía occidental una series de factores que llevaron la gran industria fordista a una profunda crisis. La caída del régimen de cambios en vigor para todo el periodo de la post guerra, el aumento incontrolado y constante del precio del crudo, el incremento relativo y generalizado del coste del trabajo, las modificación en las características de la demanda y la multiplicación de los factores aleatorio, redefinieron las características de los mercados y del modelo prevaleciente de competencia.
La competencia asumió aspectos fuertemente dinámicos que imponían a las empresas la adopción de estrategias de gestión de una cartera de bienes diferenciados, bien definidas y en continua renovación, con el vínculo de no generar aumentos de costes unitarios. Todo eso se traduce en una clara tendencia hacia las pequeñas empresas, a una descentralización productiva y a la subcontratación.
Entre la mitad de los años 70 y la de los años 80 se asistió a la derrota del modelo fordista y a la afirmación de la especialización flexible y al nacimiento de los distritos industriales. El primer fenómeno hace referencia a un modelo laboral basado en una elevada diferenciación de los productos, en una fuerza de trabajo cualificada y polivalente, en plantas y maquinarias escasamente especializadas y series productivas breves. Por otro lado los distritos industrial son áreas reservada al desarrollo de pequeñas industrias, cerca la una de la otra, que han una producción complementaria.

Luego la segunda mitad de los años 80 se afirma y toma plazo el fenómeno de la globalización: la creciente integración e interdependencia de las economías nacionales y al ampliamento de los horizontes a escala internacional de las grandes empresas. Desde este momento las grandes empresas han optado por la reorganización del ciclo productivo, externalizando algunas fases intensivas en mano de obra a las pequeñas y mediana empresa, tratando de orientar al mismo tiempo las tendencias de la demanda. Han ido invirtiendo hacia las adquisiciones de nuevas tecnologías y hacia el sector de servicios y de distribución, obteniendo también la capacidad de cubrir adecuadamente cada posible segmento de mercado y satisfacer y orientar las exigencias de los consumidores.

Hoy en día las empresas, los empresarios y los directivos se encuentran ante el más amplio reto de respuesta humana e institucional como consecuencia de los procesos de cambio. Las rupturas de las economías, la plena integración de europea con sus nuevas dimensiones, la  permanente evolución tecnológica y los cambios de valores implican rupturas relevantes en los entornos empresariales, así como una fuerte incidencia en la dinámica empresarial.
Desde el punto de vista estratégico, la distribución de los valores entre las fuerzas competitivas ha cambiado, la afirmación del virtual market place ha acercado muchos sectores a los “mercados perfectos”, con transacciones a nivel global y a fortalecido algunas relación de partership entre las empresas. Las impresas que antes dominaban en un sector, hoy tienen que enfrentarse a nuevas empresas dueñas de nuevas estrategias de mercado.


La segmentación del marketing clásico entra en crisis, en cuanto es siempre mas complicado identificar grupos homogéneos de clientes en una sociedad en constante evolución y cambio; la empresas se enfrentan a un publico siempre mas selectivo y calificado a la hora de elegir un producto. Por otra parte los clientes se enfrentan a una multitud nunca existida de diferentes productos, sin  tener el tiempo para reflexionar demasiado sobre sus elecciones y constantemente bajo la presión adquirida por la marca.
Además los cambios están interesando la esfera social, sobre todo los modelos socio – culturales guías de los consumidores y de los empresarios. Actualmente la sociedad representa un importante stakeholder para las empresas, que tienen que conformar sus productos y su forma de producir a sus exigencias y normativas. (Por ejemplo las normas ambientales).  La disponibilidad de nuevas tecnologías induce cambios en los mercados que empujan a las empresas a organizarse de otra forma y a ofrecer nuevos productos y a buscar nuevas tecnologías sobre las cuales plantear la propia ventaja competitiva.  Hoy en día todos los sectores de mercado son afectado para la innovación en cuanto luego a la globalización, han surgidos muchos competidores desconocidos, propios de otros sectores con los cuales no estaban acostumbrado a competir.
El concepto de innovación total y constante párese ser la clave para una empresa ganadora en el futuro. Un mañana que se presenta siempre más caracterizado por la incertidumbre y el cambio.
Dirigir empresa, así como cualquier otro tipo de instituciones, al igual que dirigir hombres en situaciones de cambios mutativos, exige romper los esquemas tradicionales sobre lo que es la empresa y la forma de configurar su Management. Para que una empresa en el futuro pueda tener existo tiene que ser reactiva y dúctil, tiene que conformarse a las exigencias y aun mejor dictar las exigencias, elegir ella misma cual serán las necesidades y los pedidos de sus futuros clientes. No tiene que ser liada a un sitio físico, sino que tiene que plantear sus oficinas en el mundo virtual, on – line. Tiene que cuidar a sus clientes como si fueran sus hijos, mirar a la lealtad de modo que no sea el producto sino la marca que compran y quieren comprar.
Las empresa del futuro para tener éxito, en mi opinión, tiene que romper con todos los esquemas tradicional y enfocar todos sus esfuerzo en la innovación que tiene que ser constante y coherente con su entorno socio – cultural, que cada día deviene siempre mas amplio y de múltiples facetas y sombras.

BIBLIOGRAFIA.
-          Innovazione di prodotto e delle imprese, Roberto Verganti, Politecnico di Milano.
-          ¿Del fordismo al postfordismo?: el advenimiento de los nuevosmodelos de organización industrial, Vincente Safon Cano, Universidad di Valencia.
-          L’affermazione del modello fordista e la produttivitá marginaledel lavoro, M. Balconi e R. Fontana, Dispense di Economia: 7) il modello fordista e la produttivitá del lavoro.
-          Empresa. Historia, clasificación y gestión, Claudio Corona Contador.
-          Empresa. Organización de empresas (tercera parte), Editorial McGraw-Hill.
-          Estrategias empresarial: como implementar la estrategia en laempresa, Cuno Pümpin,Santiago García Echevarría.
-          Historia economica de la empresa moderna, José Luis García Ruiz.
-          Empresa e Iniciativa Emprendedora,  Ma Eugenia Caldas, Reyes Carrión, Antonio J. Heras.