lunedì 4 marzo 2013

LA IDENTIDAD CORPORATIVA DE UNA EMPRESA ANALISIS DE GIORGIO ARMANI S.P. A.



IDENTITAD CORPORATIVA

Podemos considerar la identidad como el resultado de un proceso en el que un aspecto general de una materia cobra singularidad. La complejidad del hecho, lo que lo caracteriza, reside en los procesos que han ido marcando ese resultado. Ese resultado es consecuencia de las circunstancias culturales y personales de un partidario que posee determinados valores morales, estéticos y unas habilidades técnicas características de su personalidad y de la época a la que pertenece. 

Por otro lado la identidad podría considerarse también como el resultado de un fenómeno precepto – cognitivo que nos permite diferenciar las sensaciones o conjuntos de sensaciones que percibimos y englobarlas en unidades de significado y sentido. Mediante el sistema visual podemos diferenciar longitudes de onda que denominamos colores. Del mismo modo, el sistema gustativo discrimina estructuras que nos permite diferenciar lo dulce de lo salado. También podría decirse de un modo sencillo que la identidad se manifiesta como el elemento o conjunto de elementos que hace que una cosa sea diferente de la demás.

Podemos entonces resumir que el concepto de identidad se refiere a un conjunto y valores que todas empresas, y cualquier sujeto, posee: su personalidad, su razón de ser, su proyecto de existir. Es la conciencia de la propia empresa respecto a lo que es (la realidad de la empresa) y lo que quiere ser en el futuro (la representación en el futuro).

La personalidad de la empresa configura su diferenciación y posicionamiento así como las bases de las estrategias empresariales y se manifestará a través de su “propia cultura”, entendiendo con esto su concepto de claridad, sus conductas, el estilo de gestión o el modelo organizativo. 
Una vez aclarado lo que quiere ser la identidad corporativa, vamos a definir de forma más esquemáticas sus funciones:
  • Construcción de la imagen corporativa; 
  • Cohesión interna de la organización; 
  • Favorecimiento de la implicación del personal en el proyecto empresarial; 
  • Determinación poderosa del clima interno. 
Ahora vamos a ver cuáles son los tres elementos o factores fundamentales que componen la identidad corporativa:
1. Misión: es la razón de existir de una empresa. Representa su identidad y personalidad en el momento presente. Debe ser conocida por todos los integrantes de la organización, ya que representa la filosofía de la empresa y se mantiene en el tiempo a pensar de sufrir de pequeño cambios obligados por la dinámica empresarial.

2. Visión: es una imagen del futuro deseado que buscamos crear con nuestros esfuerzos y acciones. Es la brújula que guiará a líderes y colaboradores y que permitirá que todas las cosas que hagamos tengan sentido y coherencia. Es la empresa en el futuro. La visión ha de tener determinadas características para que sea efectiva:
  •  Debe ser factible, no una fantasía;
  • Debe ser motivadora y aspiradora;
  • Debe ser compartida;
  • Debe ser sencilla y de fácil comunicación.
3. Valores: son principios considerados validos dentro de una organización y son asumidos y desarrollados por todos sus integrantes. Son los puntos clave que subrayan y consolidan a las organizaciones su fortaleza y su poder; además, fortalecen la visión. Los valores tienen que responder a determinadas características:

  •  Han de ser mayoritariamente aceptados.
  • Han de ser dinámicos como la propia empresa.
  • Han de tener un contenido ético.
  • Han de comprometer a los trabajadores con la misión y la visión de la empresa.
Imagen corporativa.

Toda empresa, por el solo hecho de existir y aunque no tenga intención especifica de comunicar, emite continuamente mensaje en su entorno. Los receptores de esa comunicación conforman un determinado registro subconsciente acerca de la entidad que la emite. La resultante global es la que genera un determinado estado de opinión o imagen pública. 
La imagen corporativa alude al registro público de los tributos o rasgos que identifican una empresa. La imagen corporativa no es más que la que un determinado publico percibe sobre una organización a través de la acumulación de todos los mensajes que haya recibido. Por lo general, cualquier organización entiende que solo comunica algo cuando quiere hacerlo, pero, desgraciadamente, el fracaso de muchas empresas en el control de sus comunicaciones da lugar a la generación de imágenes confusas de sí misma.

El público recibe continuamente mensajes transmitidos de manera intencionada y no intencionada, lo cual resta credibilidad a aquellas forma de comunicación más susceptibles de control, como las campañas de publicidad y las relaciones publicas diseñadas para crear la imagen más idónea de la organización. En ese sentido la imagen más idónea es la que ayuda y se conforma más a la estrategia corporativa elegida. 
Entonces, un programa de imagen corporativa actuara sobre aquellos recursos de comunicación con que cuenta la empresa para incidir tanto sobre la imagen de la empresa como sobre su propia identidad, afirmándola o potenciándola, actuando también, por ello, en multitud de ocasiones, como un potente catalizador para lograr el cambio.

Al contrario de lo que sucede con la identidad, la imagen es relativamente fácil de cambiar. Aunque a veces se requiere un esfuerzo importante para cambiar una imagen muy arraigada, la percepción de una organización se puede crear con gran rapidez. Por el contrario, una imagen positiva puede convertirse con aterradora rapidez en otra totalmente negativa. 
El problema que hay que afrontar delante de la imagen corporativa es que públicos diferentes interpretan los mensajes de forma diferente. Así que la gestión de la imagen corporativa requiere un trabajo constante de actualización y conformación de la mismas a las necesidades expresadas por cada público a lo cual la empresa quiere dirigirse.