giovedì 10 maggio 2012

Tiempos modernos



Tiempos Modernos es una película muda del 1936 dirigida e interpretada por CharlieChaplin.
Con esta película Chaplin intenta explicar y enseñar de una forma bastante irónica y divertida, la situación en la cual se encontraban los obreros a principio del siglo XIX.
La película nace en un momento crítico por la industria americana: la gran depresión de los años 30 todavía se hace sentir y la elección del taylorismo es traumática; hace parte en todo de la nueva filosofía industrial de la competición obscena a los excesos, exasperados, que pone de pie, cínicamente, una organización del trabajo sin precedentes, de los efectos alienantes, desconocidos tales de preanunciarles a los trabajadores un futuro de completa descalificación profesional y un martirio psicofísico sin precedentes en la historia moderna del trabajo acompañado, por añadidura, de la anulación de numerosos derechos adquirida en precedencia del proletariado.


El método científico tayloristico, que permitió explotar a lo sumo a los obreros logrando en el mismo tiempo tener encendido en ellos un fuerte interés de vida, se afirmará en todo el mundo occidental gracias a su pasmosa eficacia productiva. El taylorismo reduce el hombre a mera función mecánica, repetitiva, obligando el proletariado a ritmos productivos imposible, extenuantes que llevan en breve a duras luchas sindicales y políticas. En el' 36 el taylorismo en los Estados Unidos no goza tampoco de piropos de parte de los sujetos sociales pequeños burgueses como los empleados y los artesanos, porque temen que la filosofía de la llena explotación de la energía humana, actuada como enseña la película con el auxilio del sistema de vídeo-control, pueda extenderse en cada pliegue del mundo del trabajo generalizando la enajenación. 

Con esta película Chaplin deshierra un ataque moral hacia el universo productivo más atado al provecho, poniendo bajo acusación, con la simple exposición de imágenes verdad, toda la inhumanidad de los ejecutivos de fábrica y toda una nueva filosofía social del status - simbol que llevará en los años 30 a soñar cada vez más el logro de cargos profesionales de alto nivel para garantizarse respeto y comodidad de vida, descuidando valores seculares como el piropo de los trabajos manuales.
Chaplin con "Tiempos modernos" elegirá de detenerse, con un empeño de carácter artístico, sobre todo sobre los mayores fenómenos de pobreza y explotación, en particular sobre aquellos casos en que todavía es posible la ironía y la rebelión; lo hará sin abandonar nunca la idea de espectáculo, y logrando dar a los problemas un sentido nuevo, felizmente asociado a expectativas plausibles, atravesáis e iluminadas por la idea del amor, entendido como calle a la felicidad, suerte preciosa e incomparable generoso regalo de la naturaleza prodigado a muchos, de cuyo también puede nacer un más decidido y brillante proyecto de lucha por la supervivencia y la afirmación del derecho a la alegría.
Los recortes que tenemos que analizar nos enseñan las condiciones en las cuales tenían que trabajar las personas, si todavía se podían identificar como tales. Centenares de individuos que, a la misma hora, todos los días, hacen el mismo recurrido para ir a trabajar como esclavos, sin parar por al menos 12 horas. Parecen hormigas: se mueven al unísono, se parecen todos en la forma de vestir y en la manera de moverse, todos cabeza baja y paso espabilado, con el ánimo bajos los pies movidos por la necesidad de timbrar un ticket. Una vez en la fábrica cada uno sabe perfectamente cuál es su mansión, como se desarrollara su trabajo, cual position tendrá que ocupar a lo largo de la cadena de montaje.
Las fábricas y la manera de gestionarla, como introducido antes, son el producto de lo que era la tendencia de aquella época: el Taylorismo. Una forma de trabajar planteada en el uso científico de las máquinas y de las personas, caracterizada por una rigurosa división de las distintas tareas, repartidas a lo largo de una cadena de montaje, que se mueve a un ritmo temporal rápido y estándar.
El objetivo del Taylorismo es conseguir explotar a lo máximo de sus capacidades productivas las máquinas y de consecuencias los obreros, poniendo los dos bajo ritmos de producción rapidísimos, extenuantes e inhumanos, para poder así alcanzar niveles productivos siempre más elevados y competitivos. Los obreros, como se nota en la película, tienen que trabajar constantemente, sin parar, no pueden concederse ningún tipo de distracción ni de contacto humano entre ellos. No se da espacio a nada que no sea estrictamente productivo y funcional para las fábricas que vive constantemente bajo la amenaza de la competencia.
Entonces las fabricas eran edificios enormes, llenos de distintas maquinas que funcionaban sin parar, no dejando un solo menudo de descanso a quien las ponía en marcha. El ritmo del trabajo, como dicho, era increíble, todo estaba matemáticamente calculado, cualquier acción, movimiento u operación hechos por las maquinas o por los obreros, tenía su tiempo de desarrollo establecido, rígidamente fijado. El tiempo jugaba un papel fundamental, el tiempo era dinero.
Lo que más importaba a los directores de las fábricas eran sus ingresos, luego sus máquinas y por último los obreros, que no eran nada más que mano de obra de explotar. Los trabajadores vivian constantemente en un estado de alienación de la realidad, estaban totalmente absorbidos por el trabajo y como nos lo propone de forma irónica Chaplin, el cerebro de los obreros no se desconectaba ni un menudo de las tareas desarrolladas.
"Tiempos modernos" es una pelicula de rara belleza de narración, en la cual el humor y el cómico se alternan a lo patético y a lo lastimoso, a lo largo de un fondo de ribellismo anárquico que devuelve la película bien contrastada y vivo dando la sensación al espectador de participar en páginas verdaderas de la época prebélica.