sabato 19 maggio 2012

Arturo Ghergo




Nativo de Montefano, Remojada, dónde aprendió los rudimentos de la técnica fotográfica en el estudio del hermano Ermanno, Arturo Ghergo llegó a Roma en el 1929, con el propósito de afirmarse como al más buen fotógrafo de la Capital. A pesar de que los medios económicos fueran inadecuados, logró abrir un estudio en la central calle Conducida, y a hacerse conocer en el entorno de la alta sociedad romana como un retratista fino y original, también gracias a una técnica de reanudación y siguiente manipulación de las imágenes de extraordinaria calidad.

De la mitad de los años Treinta es el retratista preferido de la aristocracia romana y del mundo cinematográfico. Prácticamente todos los estrella de Cinecittà pasan del estudio de calle Conducido 61, por exigencias atadas a la producción de las películas de que son protagonistas, pero también por costumbre personal, tal es el reconocimiento gozado por Ghergo en su entorno. Ghergo no quiere la celebración del poder y, aunque ambicionado como retratista de muchos personajes célebres del mundo institucional, se concede raramente, lo hará por Piadoso XII, por el pues Presidente de la República Luigi Einaudi, por Alcide De Gasperi y Giulio Andreotti. Junto a los retratos en la producción de Ghergo se encuentran las imágenes de moda, en aquellos años poco o nada practicado como "especialidad fotográfica", y de que él resulta indudablemente un precursor y alguna incursión en la publicidad, predominantemente por el Ferrania.


A mitad de los años Cincuenta, en los que serán los últimos años de su vida, decide dedicarse con transporte a la pintura, de que poco pero apreciables ejemplos nos quedan. Muere a Roma en el enero1959.
A su muerte antes la mujer Anchoa y la hija Cristina luego, continuarán la actividad del estudio.

Arturo Ghergo y la calle italiana al glamour photography.

Antes de Arturo Ghergo, en Italia no existió todavía un estilo fotográfico que se propusiera de comunicar atractivo. El glamour photography nació en los años Veinte entre los major movie studios de Hollywood, acompañando el paso del cine mudo a lo sonoro. Es la fotografía el medio principal con el que divismo cinematográfico es difundido fuera de las grandes pantallas, principalmente por la prensa de las revistas, proponiendo nuevos modelos estéticos, en línea con una más general evolución del gusto modernista internacional que le llegó al Deco del Art Nouveau. El glamour photography recurre frecuentemente a poses escultóreos y a coreutiche, vestuarios elegantes, expresiones destacadas, gestos sofisticados, formas sensuales exaltadas por marcados contrastes de luz, todos elementos que concurren a establecer un aura con que se señala una distancia insuperable entre la estrella, objeto de admiración y los comúnes mortales. 

Paralelamente, inició a asumir una identidad más connotada la fotografía de moda, fashion photography, no sólo por las revistas especializadas ("Harpers's Bazaar", "Vogue", pero también cerca de la prensa más popular en cuyo compare con frecuencia creciente, no definiendo una precisa línea de distinción del glamour, de que comparte muchos caracteres).

El glamour y el fashion photography llegan a Italia en los años Treinta, pues en el lleno de una fase en que el régimen fascista se propone con siempre mayor conciencia de encarnar una calle nacional al modernismo, se basada en valores coherentes con la tradicional cultural latina, haciendo ideal estético un vehículo de propaganda política que habría tenido que favorecer el presunto nacimiento de una nueva raza itálica. El aislamiento internacional que se determina en los años de la autarquía, 1936 -43, favorece notablemente el desarrollo de una industria cultural de masa por el que Cinecittà se convierte en una precisa alternativa a Hollywood y a la revista "Tiempo" una respuesta al americano "Life", el más célebre en el mundo.


En esta industria, la fotografía desarrolla un papel de gran importancia en divulgar los nuevos modelos estéticos de referencia. Ya no sirve la fotografía de arte y pintura marcada a criterios formales y expresivos derivados del arte académico o del modernismo tardo-del siglo XIX, a cuyo ancla la retratista se inspira más afirmada de Roma, el húngaro Ghitta Carell. Sirve, bastante, una calle nacional al glamour y al fashion photography que exprese un nuevo estilo nacional, moderno, portador de nuevos valores, pero no en sentido iconoclasta con respecto de la tradición, informado de las direcciones "novo-clasicistas" que el arte italiano del Ventennio estaba proponiendo. El estudio Ghergo se convierte en el promovedor más eficaz y desarrollado de esta nueva fotografía, el más sofisticado y emblemático representante del glamour nacional, concentrado en particular en definir nuevos modelos femeninos, decididamente desarrollados con respecto del clisé matronal y familiar de la Italia más conservadora, destinado a rescontrar exito hasta la fin delos años ’50.