domenica 13 maggio 2012

Alberto Vargas






Alberto Vargas nació en Arequipa en 1896 siendo el primer hijo de Max Vargas, un reconocido fotógrafo arequipeño. Desde pequeño, Joaquín Alberto Vargas creció entre imágenes, cámaras y el ambiente artístico de los albores de la fotografía peruana.

Cuando tenía trece años manejaba el aerógrafo, una herramienta que su padre utilizaba para darle color, textura, sombra y profundidad a las fotos. Era lo que se utilizaba para retocar fotografías, lo hoy se usa Photoshop o softwares equivalentes. Pero el gusto de ésta herramienta para A. Vargas significaba más que acentuar una imagen ya hecha, a él le interesaba utilizarlo para dibujar.





En 1911 él y su familia migraron a Europa. Vargas tenía quince años y, a pesar de su predilección por los dibujos y la pintura, estudió fotografía en Zurich y Génova guiado por su padre. Pero Alberto seguía dibujando y aprendía nuevas técnicas, como la acuarela, al mismo tiempo que visitaba museos, donde adquirió una predilección por la pintura clásica.

Cinco años después de haber llegado, la Primera Guerra Mundial comenzaba a hacer imposible la vida en Europa, Alberto Vargas, a sus veinte años, decidió viajar a Nueva York convencido que debía seguir con la pintura y la ilustración. Ahí consiguió trabajo haciendo ilustraciones.

A los 23 años consiguió trabajo haciendo ilustraciones para Florence Ziegfeld, un productor que montaba espectáculos del tipo Broadway pero más sensuales. Entre otros trabajos que tuvo como freelance, tuvo el de hacer afiches de películas para las productoras Paramount Pictures, 20th Century Fox, WarnerBrothers, MGM Studios, entre otras.
Pero fue en 1939, cuando la revista “Esquire” lo contrató, que las ilustraciones de Vargas se hicieron famosas. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, las “Varga Girls”, nombre de las chicas de sus ilustraciones, se convirtieron en pate de la iconografía cultural de la época.




Once años después del término de la guerra, la revista para hombres Playboy publicó algunas de sus obras, que eran especialmente sensuales y donde las chicas aparecían ‘ligeras de ropa’ por el tipo de publicación. Hugh Hefner, fundador y dueño de Playboy, le ofreció publicar su obra mensualmente. La única condición que el artista puso ante la propuesta fue la de no incluir o ‘descubrir’ las entrepiernas de las chicas.

En 1974 muere la esposa de Vargas, Ana Mae, con quien se casó en 1930. Su muerte provocó que Vargas dejara de trabajar en sus ilustraciones, para ese entonces él tenía 78 años. En 1982 Alberto Vargas murió de un ataque del corazón.






En la actualidad, 27 años después, su obra sigue siendo un referente y una fuente de inspiración en Estados Unidos y Europa. Sin embargo, en Perú, pocos son los que saben quien fue y cuál es su legado artístico.



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